Un día leemos un cuento que comparaba la vida con un tren, porque nuestra vida es como un viaje, llena de embarques y desembarques, de pequeños accidentes en el camino, de sorpresas agradables, con algunas subidas y bajadas tristes.
Queridos papas, profesores y compañeros, acompáñenos a revivir la primera etapa de este viaje, este viaje que recién comienza.
Al nacer, nos subimos al tren y encontramos a dos personas queridas que nos acompañarán hasta el final de nuestra aventura: nuestros padres, los mismos que nos soltaron las manos y nos dejaron en la primera estación: Marzo 1993.
Algunos lloramos, otros nos alegramos, los demás simplemente lo aceptaron, nuestra primera etapa comenzaba. Nadie entendía lo que pasaba, luego de 4 años con nuestros padres, por primera vez estábamos solos, pero nuestro viaje debió continuar.
Estábamos rodeados de caras, la mayoría desconocidas, eran nuestros compañeros, junto a ellos empezaríamos esta nueva y larga travesía. Muchos sólo realizarán un corto paseo con nosotros, otros se subirán a medida que avanzaba nuestro viaje, y así juntos compartiríamos alegrías y tristezas.
Siempre hay que tratar de viajar lo mejor posible, intentando tener una buena relación con todos los pasajeros, aceptando lo mejor de cada uno de ellos, recordando siempre que en algunos momentos del viaje algunos podrían perder su fuerza, debemos entender eso. A nosotros también nos podrá ocurrir lo mismo, seguramente alguien nos entenderá y ayudará. El gran misterio de este viaje es que no sabemos en que estación nos tocará descender.
Algunos se bajaron sin que nadie se percibiera que estuvieron allí, sin embargo muchos dejaron recuerdos inolvidables y como dice la canción, “a pesar de todo algunas cosas quedan, los momentos vividos, recuerdos que van a quedar en lo profundo del alma”.
Es curioso ver como algunos pasajeros que tanto queremos ahora se sentaron alejados de nosotros, en otros vagones, al comenzar el viaje. En nuestra historia, estos vagones fueron 3, cada uno caracterizado por algo especial: el Oak, que con Sr, Juanito llamaban siempre la atención, el Poplar, que con Sr. Manuel siempre fueron los correctos, destacándose siempre por cantar en misa y finalmente el Pine, donde con miss Sarita las mujeres siempre llevaban el control. Esto nos obligó a realizar parte de nuestro viaje separado, pero esto no nos impidió acercarnos, con alguna dificultad, a los pasajeros de los vagones paralelos.
Llegamos a una nueva estación, sabíamos que teníamos que bajar, sentíamos miedo pero al mismo tiempo ansiedad. Nos bajamos de 3 vagones, pero al subirnos nos dimos cuenta de que sólo eran 2. Empezaba una historia llena de viajes y aventuras, amistades y emociones. ¿Acaso no se acuerdan del primer viaje a la nieve? Cuantos accidentes, cuantas casetas derribadas, cuantas personas extraviadas y por las noches cuantas aventuras prohibidas donde el pasar por el túnel siempre fue la meta de todos.
- ¡Nos vio el sir David!
- No, no, pasamos piola.
- Si llegan nos escondemos debajo de las camas.
Esas eran las conversaciones de todas las noches en el refugio Las Araucarias.
Vivimos tantos momentos como ese imposible de olvidar, quien más que nosotros pudimos ser los precursores del viaje a Lota, algunos perdidos en la oscuridad de la mina, y otros disfrutando de la “pureza” y “claridad” del mar de la zona, creando una tradición para las generaciones futuras.
Llegamos a la media, delantal blanco, nuevas asignaturas y preocuparse muchísimo más de las notas ya influyen para la PSU. ¿A alguien le importó? Creemos que nos. Por eso mismo las caras urgidas las vemos ahora, dónde los lunares, piercing y moscas del sir Villa no son puntos que valgan. Nos sentimos más grandes, éramos cabezas de alianza, debíamos organizar y ser un ejemplo a seguir, lo hicimos súper bien, creando una tradición imposible de romper. De todas formas, celebrábamos como si fuéramos los campeones, ya que nos uníamos cada vez más, y la pared que separaba los vagones iba desapareciendo poco a poco.
Sin lugar a duda lo que más esperábamos de éste período es algo que esta ceremonia no nos da el tiempo de describir, les hablamos de la Gira de Estudios 2005. Los tan ansiados juguitos de papaya y churrasquitos al fin iban a ser nuestros. Tantas anécdotas vividas que jamás olvidaremos. ¿O acaso podrían olvidar la emocionante aventura en Fray Jorge? Este no era más que una réplica del Cerro Ñielol. Creemos que la Titi jamás he logrado superar el trauma causado por la Guardadunas del Valle de la Luna.
Memorables personajes aparecieron durante el viaje, como olvidar al Paltón, que dejó en ruina el casino de La Serena, Manfred trepa por Chile, K-charlie y su jacuzzi, el Diki indigente, Magda Guatemala, Francisca de la Maza y muchos otros, junto con ellos vivimos muchas aventuras que siempre permanecerán en nosotros como recuerdos que nos marcaron. Este es el momento en que la pared que nos separaba desaparece completamente, formando un solo gran vagón lleno de personas con sueños y esperanzas, ideas y metas por lograr, pero siempre sabiendo que hay alguien a su lado que los apoyará bajo cualquier circunstancia y pase lo que pase los lazos formados durante este viaje que termina jamás se romperán.
Pensamos que tendremos que bajarnos del tren. ¿Sentiremos añoranzas? Pos supuesto, dejarlos a todos ustedes emprender un nuevo viaje solos será muy triste. Separarnos de la gente que queremos será doloroso, pero tenemos esperanza de si para algo sirve una despedida, es para sentir la emoción del reencuentro, y tendremos la emoción de verlos llegar con muchas más experiencias de las que teníamos al iniciar esta aventura.
Estamos en un momento de transición en que el tren disminuye de velocidad para que suban y bajen pasajeros.
¿Quién subirá? Estamos felices porque sé que tenemos la capacidad de reconstruir y volver a empezar nuevos viajes, eso es señal de lucha y garra ya que saber vivir es poder obtener lo mejor de todos los pasajeros que te rodean.
Agradecemos a Dios porque hicimos este gran viaje juntos y a todas las personas que nos acompañaron en los buenos y malos momentos, papas y profesores, quienes permitieron que no nos descarriláramos, junto con tantos otros que en menor o mayor grado influyeron en nuestras vidas.
Amigos, nada puede hacernos olvidar que anduvimos el mismo camino y a pesar de que tantas veces tendremos que estar separados, sabemos que a pesar de la distancia sentiremos lo mismo en cualquier lugar. Les deseamos lo mejor a todos y recuerden que siempre seremos su generación. La Generación 2006.
Temuco, 1 de Diciembre, 2006